Feliz día del padre

Hoy Antia está triste, especialmente triste. En abril de 2013 un imbécil, borracho, se saltó un paso de cebra y atropelló a su padre, se murió una semana después. Hoy Antia está triste, es el día del padre, el día que nunca podrá ni querrá celebrar.
Hoy es el día del padre y mi hija me hizo dos regalos, me emocionó, me parecieron preciosos, pero mi alegría no se acerca ni de lejos al dolor de Antia. Pienso en la clase de Inés, la ilusión con la que estuvieron más de una semana preparando, con todo el cariño y amor esos regalos para nosotros, sus padres. No puedo dejar de pensar en todas las Antias.
Sirva esto como reflexión, celebremos este día como cualquier otro, pero tengamos presente a los otros, a aquellos para los cuales nuestra alegría es su dolor.
Hoy es un día como cualquier otro para beber un vino pensando en todos los padres que un día se fueron y siguen con nosotros en nuestras vidas y nuestros recuerdos. Hoy como cualquier otro día, le di un beso a Juanito y compartimos ese vino.

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El efecto jamón

¿Qué es el efecto jamón?
Cuantas veces nos vemos enfrentados a situaciones en las que que por haber metido la pata,habernos equivocado o temer consecuencias negativas a nuestras conductas nos empeñamos en ocultar ese error y entramo en una dinámica que no hace más que agravar la situación. Tapamos un error con una sucesión de errores que hacen que el problema sea más y más intenso.
El origen del nombre, efecto jamón, viene de una experiencia personal.
Un día a mi padre le regalaron un jamón. Cuando llegué a casa y me encontré con esa pata oliendo a gloria su voz fue contundente: “ni tocarlo”. No quedaba otra más que obedecer.
Hasta que un día, al volver del cole… “papá… mamá… NO había nadie en casa, tan sólo yo, esa pata y ese cuchillo jamonero… la tentación era grande, los jugos gástricos estaban funcionando a tope… Así que lógicamente, me preparo. Total por unas lonchitas quien se va a enterar… El problema es evidente, la primera lonchita fue de 1/2 cm de grosor, por lo tanto la probabilidad de que me pillasen era alta. No me quedaba otra alternativa que compensar para ver si colaba. Y claro, al querer arreglar, el tajo más grueso por el otro lado, por lo que la avería cada vez era mayor. Al final, dos broncas una desobedecer y otra por estropear el jamón.
Así que ya se sabe, si no sabes cortar jamón, que lo corte otro…

“El saber o el ser”

 Después del descanso, retomo mi compromiso con este blog para plantear temas relacionados con el bienestar y la psicología. Aprovechando el retorno a las aulas escribo hoy sobre el conocimiento y los valores educativos.

 

La escuela es un elemento fundamental en la socialización de nuestros menores, tanto en  lo que se refiere a aprender a relacionarse con otros niños,  como en la adquisición de valores y de actitudes necesarios para la convivencia solidaria y tolerante.

 

En la escuela se deben formar la inquietud por el conocimiento, la investigación y el afán de mejora. El espíritu crítico se forja en las escuelas donde los niños aprender a cuestionarse lo que le rodea (tesis adultas) para desde su negación (anti tesis) llegar a conclusiones creativas y personales (síntesis).

 

Mi temor estriba en si realmente se fomenta esto o se dice que se fomenta. Estoy convencido de que fracasa un sistema educativo que premia más al niño que sabe definir la tolerancia que al que sin saberlo es tolerante; el alumno que conoce todos los pasos del proceso de reciclaje, sacará mejor nota que el que sin conocerlos todo, reduce, reutiliza y recicla. El ridículo llega cuando el niño gordito, sin hábitos deportivos y con dieta insana, saca mejor nota que el deportista en educación física, porque sabe las ventajas de la actividad deportiva y el tipo de ejercicio propio de cada edad. Estas son, bajo nuestro entender claros ejemplos de confusión entre el saber y el ser. 

 

Cometemos un grave error si conseguimos que nuestros hijos sepan lo que es la solidaridad antes que trabajar para que sean solidarios. Esta confusión entre el saber y el ser puede facilitar que de adultos confundamos el tener y el ser, y busquemos nuestra felicidad en lo que tenemos en vez de en lo que somos.

 

Espero que ningún necio piense que estamos rechazando el saber y el tener, ni mucho menos, pretendemos potenciar el ser. Por eso apuesto por una educación que potencie las fortalezas de los niños en vez de remarcar, en ocasiones hasta la saciedad, las debilidades (que deben ser superadas). Una educación que busque la felicidad de los niños, el espíritu crítico, el compromiso social y la inquietud intelectual, por encima de la mera adquisición de conocimientos.

 

NAVEGANDO HACIA EL BIENESTAR

ImagenTradicionalmente la psicología y los psicólogos nos hemos volcado en paliar el sufrimiento de nuestros pacientes, se investiga sobre las patologías, se diseñan herramientas que ayuden a superar los problemas emocionales y se han hecho enormes esfuerzos en la prevención de problemas sanitarios. Todo este esfuerzo ha ayudado a dignificar una profesión y a conseguido unas altas dosis de credibilidad profesional y moral; la psicología hoy en día goza de un prestigio y reconocimiento social impensables hace un par de décadas. Hoy se nos plantea un gran reto, ¿Cómo podemos ayudar a las personas  a ser más felices?

Considero la felicidad un estado de goce emocional tan intenso como efímero, siempre que hablo en mis cursos de la felicidad me viene la imagen de los fuegos artificiales; una explosión de luz y sonido que cada uno percibe de una manera diferente. En la feria en el momento de los fuegos, siempre están los que en vez de mirar el fin de fiesta deciden irse para no pillar atasco o aquellos que nos animan a no mirar alegando que durarán muy poco. Lo mismo ocurre con nuestra alegría, ¿Cuantas personas son incapaces de disfrutar de las alegrías porque las  creen artificiales y pasajeras?

El bienestar es un estado más duradero, menos intenso, es como la música que nos recuerda experiencias pasadas, por ello, sin renunciar en absoluto a esos momentos de felicidad, nuestra meta es alcanzar y mantener el bienestar.

Tal vez la primera imagen que tjuan.engo de la felicidad es hace muchos años, recuerdo a mi tio, grande como un oso, tumbado en la orilla de una cala mediterránea, bebiendo un whisky, cualquiera que viese esa imagen entendería el placer que estaba sintiendo en ese momento.

Para alcanzar el bienestar hay una serie de compromisos que debemos asumir:

  1. Hagamos lo que nos gusta: Perdamos el miedo a disfrutar de la vida, gocemos de los pequeños detalles y de las pequeñas cosas, no cometamos el error de aplazar eternamente actividades que deseamos hacer. Si tenemos el vino a mano y la persona cerca abramos el vino, no esperemos a que llegue la ocasión para abrirlo, busquémosla, tenemos que crear la ocasión, no esperar a que llegue, por qué si la esperamos, tal vez cuando llegue el vino ya no esté.
  2. Hagamos lo que debemos: Muchas veces nuestro bienestar y satisfacción está en el deber cumplido, en realizar esas tareas más o menos ingratas pero que por nuestra condición de padres, trabajadores, amigos o ciudadanos, tenemos que desarrollar. Tal vez el cumplimiento de estos deberes, no nos produzca satisfacción, pero su incumplimiento nos provocará un gran malestar. Durante muchos años hemos vivido en el mundo de los derechos, muchos de ellos irrenunciables, pero nos olvidamos de nuestras obligaciones.
  3. Potenciemos relaciones sociales: Basta de aplazar contactos. Busquemos la relación con ese amigo que tenemos olvidado, ese ser querido al que siempre tenemos pendiente de llamar. Pero, si la relación se acabó, si ya no da más, sí es una relación intensa pero breve, aprendamos a decirle adiós, a cerrar relaciones que nos nos aportar y abrirnos a otras más enriquecedoras. Hay relaciones con fecha de caducidad y estirarlas es un error, del mismo modo no cuidarlas favorece que se terminen antes d tiempo.
  4. Encontremos un sentido a lo que hacemos: Saber que las cosas tienen un porqué, es decir que lo que hacemos se debe a alguna causa y que tienen un para qué, que las hacemos por un fin, dará sentido a nuestras vidas. Este sentido cada uno lo encontrará en coherencia con sus valores.
  5. Aprendamos de las experiencias propias y ajenas: Las personas crecemos y nos desarrollamos acumulando experiencias cumbre. Esto es cualquier experiencia que tenemos y que de algún modo u otro nos zarandea y provoca que nos cuestionemos aspectos relevantes de nosotros y de nuestro estilo de vida. Lamentablemente, somos tan torpes que tenemos que esperar que nos ocurran grandes experiencias para cambiar, nuestro reto es aprender de las pequeñas experiencias cumbre de cada día, de esas pequeñas cosas que nos emocionan y nos ayudan a desarrollar. Relacionado con esto es importante también que aprendamos de las experiencias de terceras personas, que seamos capaces de crecer por lo que vemos en los demás.
  6. Sentido del humor: Por Dios, no lo perdamos nunca. Es importante saber disfrutar, y reírnos de los demás y de nosotros mismos. No cometamos el error de pensar que lo serio tiene que ser aburrido, con alegría, ilusión y humor el crecimiento será más fácil.

Gracias

¿Que es lo normal en el comportamiento humano?

A la mayoría de los psicólogos nos han preguntado en múltiples ocasiones e incluso en las situaciones más comprometidas, ¿Esto que me pasa es normal? La respuesta es más compleja de lo que parece ya que la información que tenemos para responder es limitada y sesgada y además detrás de esa pregunta habita el deseo de oír lo que se quiere oír.

Sin embargo, detrás de esa pregunta está uno de los aspectos más importantes de las psicología, ¿Qué es lo normal y qué es lo patológico? La psicopatología está intentando liberarse de los sesgos ideológicos, culturales y sociales que la persiguieron durante muchos años, recuérdese que hasta hace bien poco, la homosexualidad estaba considerada como una enfermedad.

El duelo por el fallecimiento de un ser querido a los 3 meses lo vemos normal y a los 7 años, patológico, ¿Donde está ese límite? Actualmente hay intentos muy serios de establecer los criterios de lo patológico a partir de parámetros estadísticos, lo que por una parte ayuda a centrar el diagnóstico, pero por otra limita el comportamiento a datos numéricos. ¿Cuantas veces tenemos que lavarnos las manos al día para seguir siendo normales y no padecer un TOC?

El niño que se pasa la tarde en casa leyendo es valorado positivamente por sus familiares y profesores, mientras que el que se pasa la tarde jugando a la consola es criticado porque no se relaciona con otros niños.

A veces lo importante no está en lo que nos ocurre si no en como vivimos lo que nos ocurre, como interiorizamos el sufrimiento; es por eso por lo que a los psicólogos la etiqueta diagnóstica nos aporta poco o casi nada, la clave la ponemos en lo que le sucede a la persona, en sus cogniciones, acciones y emociones.

En la práctica clínica nos encontramos, por ejemplo, con personas con una vida sexual satisfactoria con una frecuencia de relaciones de 1 vez cada 15 días y otras insatisfechos con una frecuencia de 2 veces por semana. Una vez más  lo importante es como interiorizamos, aceptamos y vivimos internamente esta situación.

Precisamente esta dificultada para diferenciar lo normal de lo patológico es una de las principales causas de la falta de empatía y comprensión que tenemos muchas veces hacia los que sufren. Cuando el motivo del dolor es claro, es sencillo comprender, empatizar, acompañar y ayudar a la persona, pero cuando el dolor está provocado por vivencias personales, intepretaciones, o escasez de recursos, es más difícil comprenderlo.

Volviendo a la pregunta que da título a esta entrada, ¿Que es lo normal en el comportamiento humano?, aceptemos que cada persona por su experiencia, biografia, recursos propios y sociales, interioriza el mundo de manera personal y por ello, la felicidad, el bienestar, la tristeza o el sufrimiento, son estados personales, individuales y subjetivos.

Gracias

Introducción

Este blog pretende ser un lugar para compartir ideas, emociones, dudas y cualquier cosa que se tercie relacionadas con la psicología y las relaciones humanas.

Esperamos vuestra aceptación, colaboración y participación